Es más que probable que se te haya pasado por alto esta película y te aseguro que es una pena: Una comedia política que golpea al sistema democrático, a la sociedad occidental y al mundo del espectáculo con la misma mano con la que te sirve espléndidos momentos de comedia absurda, retorcida y sarcástica. Dos mentirosos demuestran que para ganar unas elecciones sólo hay que estar dispuestos a hacer ese esfuerzo extra, dar ese paso más allá, ir a donde ningún trolero ha ido jamás, para mentir a una escala tan enorme que nadie pueda dudar de tus bulos.

Robert De Niro es de esos actores que me han decepcionado en su carrera, pero creo que a veces exagero hasta qué punto. Tanto me gustan sus primeras películas que desde que empezó a hacer el mamarracho en comedias de segunda por la pasta renegué de su carrera… Como si no me hubiera dado suficientes alegrías como para justificar cualquier cosa a la que quiera dedicar su talento. De hecho creía sinceramente hasta hace poco que no era capaz de hacer buena comedia, pero me equivocaba. Esta película de 1997 y Midnight Run en 1988, son dos comedias de mucho nivel en el que De Niro aporta, sostiene y fundamenta una especie de straigth man irónico con mucha guasa. Por supuesto no podemos ignorar King Of Comedy, de Scorsese, pero es que a esa llamarla comedia es quedarse muy corto. En todo caso no es la comedia lo que le da problemas, es mantener su carrera en alto tras tanta joya. Ya quisieran muchos.
Por otro lado tenemos a Dustin Hoffman, quién es capaz de llevar su personaje, magnífico y desternillante, a los extremos que eran necesarios para que la película funcione. Su personaje es un productor de Hollywood desfasado, pasado de rosca y capaz de cualquier cosa para sacar adelante el proyecto más absurdo a base de contactos, positivismo, energía a raudales, cinismo afilado y una mente capaz de convertir cualquier fracaso en un éxito arrollador. Si De Niro hace de cínico amoral capaz de vender a su madre por un punto en las encuestas, Hoffman sería el apabullante payaso capaz de convertir a la madre muerta en mártir, virgen y madre del santísimo.
La ironía, el humor afilado, la acidez casi cáustica, en ningún momento se interponen con la carcajada. Consiguen que dejes tu crítica moral en la puerta del salón cuando te sientas a ver esta película y aceptas todas las patrañas, crímenes e inmundas estratagemas que utilizan para conseguir su objetivo con una sonrisa en los labios y el aplauso picándote en las palmas de las manos. Estás deseando que consigan llevar a buen término su empeño toda la película sin pararte a pensar en lo que esto significa, pues el absurdo de la situación permea todo su metraje.
El resto de los elementos de la película son también excelentes (salvo la insoportable banda sonora, incluso aunque sea así adrede). El ritmo es excelente, con una crecida en oleajes hacia un final digno de la premisa (que ya tiene mérito). Al dúo protagonista les acompaña, con mucho garbo y buen hacer, Anne Heche, que aporta mucho más que un par de piernas bonitas a la mezcla. Además la película está punteada de personajes desquiciados como un medio psicópata Denis Leary y un psicópata completo a manos de Woody Harrelson. Los fans de Kirsten Durst pueden aprovechar para verla en un papelito simpático en la que se maneja bien ante la cámara.
¡No tengas prejuicios en su contra (como yo hasta ayer) y búscala ya mismo!
Nota para curiosos: Wag The Dog, literalmente menea al perro, viene de la expresión barra chiste americana: “¿Porqué menea el perro la cola? Porque es más listo que la cola. Si la cola fuera más lista, menearía al perro”.



















