
Es difícil creer que esta serie funcione. La premisa es al mismo tiempo ridícula y, mucho más grave, huele a ropa vieja. Un tío va y se clona a sí mismo para poder superar los requisitos de su vida y lo esconde de su mujer. ¿Esto no lo hizo ya Michael Keaton a finales de los noventa? Es cierto que no es una premisa que se haya trabajado tanto, pero es porque uno ya cree saber todo lo que va a ocurrir desde el principio. De algún modo se presiente como algo ya conocido, una especie de dejà vú preventivo.
Lo sorprendente es que esta serie creada por Timothy Greenberg para Netflix consigue que la historia convenza y te atrape aunque sientes que no debería. Por supuesto se trata de una combinación de un gran guión (la serie está nominada por los pemios de Sindicato de Guionistas norteamericano) y un magnífico cast de actores que logran elevar el concepto básico a algo simple, pero efectivo. Paul Rudd lleva el 80% de la carga dramática y cómica y lo hace con soltura y habilidad. Sus dos ‘yo’ se complementan mutuamente de manera que no cabe la menor duda de que son la misma persona a pesar de que resulta imposible confundirlos.

Pero no olvidemos a Aisling Bea* (de la que quizás pronto tenga tiempo a escribir mucho más en relación a su magnífico papel en ‘This Side Up‘), que recoge el listón del papel menos agradecido de la premisa (la esposa distante que no se entera, la esposa traicionada, la mujer-problema) y, sin quitarle mérito al guión, lo eleva a la categoría de persona real. Una mujer de carne y hueso, intensa y sencilla, realista pero especial. Lo borda.
Lo que más me ha asombrado de la serie es que, en el fondo, no intentan recorrer nuevos caminos. Siguen el patrón que uno ya se había imaginado desde el momento en que termina de ver el piloto, pero lo hace con una tremenda habilidad para hacerlo sentir especial. Unas capas de emoción, de sensibilidad y realismo y un gran sentido del humor torcido, pueden salvar cualquier trama. Greenberg, Rudd y Bea convierten en fresco lo que se presume trillado. Van a donde quieres que vayan, con la sonrisa del que sabe algo que tú no.
Si no ha quedado claro: deberías verla sin expectativas y con el corazón abierto. Símplemente, deberías verla.



















