Folk de Cámara
Un disco exuberante que reluce en la oscuridad, que te acompaña en un viaje que no habías planeado.
Influenciados por la música de los sesenta y setenta, la música clásica y Enio Morricone, este album es al mismo tiempo la banda sonora y la película: tiene una naturaleza expansiva capaz de llenar los horizontes de John Ford y al tiempo te ofrece a un protagonista en forma de melodías hermosas cabalgando a lomos de unos ritmos enérgicos.

Folk de cámara que sale a pasear por llanuras infinitas, dispuesto a echarte el lazo con cuerdas, coros, castañuelas y una voz profunda digna de las viejas rutas del post-punk más tradicional. Grabado orgánicamente y autoproducido, tratando de huir de las trampas de la sobreproducción con las que el software te tienta a cada clic, la banda buscó las texturas y emociones adecuadas para cada canción sin prisa.
No esperes un sonido crudo, sin embargo, ya que este trío de multi-instrumentalistas y su pequeña cohorte de invitados no dejan ni un centímetro del paisaje sin pintar con sus texturas. Líricamente, en sus propias palabras: «cuestionan, observan, lamentan y deseablemente encuentran una hebra de esperanza en lo individual y en nosotros mismos. Sus personajes se aventuran en ocasiones en esfuerzos espirituales, religiosos o institucionales, pero he descubierto que la valía personal es más importante que cualquier enseñanza o sermón»









